Si bien en números absolutos Asia aventaja por mucho a las otras regiones con más de 738 millones de internautas, la penetración de Internet con respecto a la población es de aproximadamente dos tercios de la que existe en América Latina. Y uno de cada 10 internautas, vive en nuestra región.
Con casi 180 millones de internautas, y una penetración de 30,5 por ciento, la región está por detrás de Europa (52 por ciento) y de Estados Unidos-Canadá con 74,2 por ciento, pero aventaja al Medio Oriente (28,3 por ciento), Asia, 19,4 por ciento y Africa 6,8 por ciento.
Siempre que se habla de este tema en América Latina, surgen quienes señalan que ante tantas necesidades insatisfechas, Internet es un lujo de países ricos y que primero debemos lograr llevar electricidad y agua potable a millones de familias antes de pensar en Internet.
Es Internet y su uso por parte de los ciudadanos de un país un reflejo de la opulencia de las naciones ricas o un motor que ayuda a cerrar la brecha del conocimiento entre las sociedades desarrolladas y las que están en vías de desarrollo?.
Es muy probable que sea las dos cosas a la vez, pero si se analiza la velocidad de adopción de Internet en la región (890 por ciento de crecimiento entre 2000 y 2009) es claro que se está haciendo mucho para acortar esa brecha digital. Un objetivo lógico debería sería duplicar la penetración de Internet en los próximos 5 años.
Y una de las formas que esto se logrará, no tenemos dudas, es gracias a las plataformas móviles como las netbooks de bajo costo y los teléfonos inteligentes, diseñados para permitir un acceso a Internet que sea lo más parecido posible al que tenemos desde una computadora tradicional. En el mundo existen 3 teléfonos celulares por cada computadora.
Es cierto que son muchas las barreras que América Latina deberá superar para aumentar la penetración de Internet, tales como mejoras y ampliación de la infraestructura de telecomunicaciones, tarifas accesibles y acceso al hardware, pero sin duda logrará sortearlas para bien de los millones de latinoamricanos que aún no cuentan con acceso a Internet.